Nací en Madrid en 1996 y mi formación en Diseño Industrial marcó mi manera de observar y entender las formas. Mi vínculo con la pintura, sin embargo, viene de mucho antes. Crecí junto a ella de la mano de mi padre, acuarelista, hasta encontrar un lenguaje propio.
Pinto desde la intuición. Comienzo una obra sin conocer del todo su destino y dejo que sea el propio proceso quien determine el camino. Cada gesto, cada decisión y cada sensación modifica la imagen y la acerca a un resultado que muchas veces desconozco hasta el final.
En ese proceso encuentro un espacio de libertad y un refugio donde convivir conmigo mismo. Me interesan las imperfecciones, los fragmentos y aquello que permanece incompleto, porque es precisamente ahí donde la imagen deja de pertenecer únicamente al artista y empieza a completarse en la mirada de quien la observa.